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ARTÍCULO ORIGINAL

Teletrabajo y agobio laboral del profesorado en tiempos de COVID-19

Teleworking and work stress for teachers in times of COVID-19

1 Universidad Católica de Temuco, Chile
2 Universidad de Los Lagos, Chile


RESUMEN

Fundamento: las prácticas educativas en sistema escolar en el mundo se han afectado debido a la pandemia de COVID-19, lo que ha tensionado a los diversos actores implicados: familias, estudiantes, profesorado y directivos.
Objetivo: analizar la modalidad de teletrabajo expresado en educación a distancia desarrollado por profesorado de enseñanza primaria y secundaria en establecimientos de educacionales públicos y privados en Temuco-Chile, en el contexto de la pandemia de COVID 19.
Métodos: estudio cualitativo descriptivo a partir de un diseño instrumental de casos. Se aplicaron entrevistas semiestructuradas a 10 docentes, cuyas narrativas fueron codificadas de manera abierta y axial a través del Programa Atlas Ti 7.5.
Resultados: los principales resultados develaron el aumento de la intensificación del trabajo, el uso prolongado de plataformas virtuales, disminución del tiempo para el descanso, desdibujamiento de los ámbitos públicos-privados, desgaste profesional-personal y agobio existencial. El profesorado evidencia malestar y desgaste personal y profesional al tener que adecuar obligadamente sus clases desde el confinamiento en sus respectivos hogares, es una exigencia con la que no se sienten cómodos.
Conclusiones: gran parte del desafío docente en el confinamiento ha sido saber adaptar los contenidos de sus asignaturas presenciales al aprendizaje remoto de emergencia. Esta traducción no es solo de formato sino de lenguaje, lo que ha provocado un cansancio integral.



Palabras clave: educación a distancia, infecciones por coronavirus, estrés laboral, maestros

ABSTRACT

Background: educational practices in the school system in the world have been affected due to the COVID-19 pandemic, which has stressed the various actors involved: families, students, teachers and managers.
Objective: to analyze the modality of telework expressed in distance education developed by primary and secondary school teachers in public and private educational institutions in Temuco-Chile, in the context of the COVID 19 pandemic.
Methods: descriptive qualitative study based on an instrumental case design. Semi-structured interviews were applied to 10 teachers, whose narratives were coded in an open and axial way through the Atlas Ti 7.5 Program.
Results: the main results showed an increase in work intensification, extended use of virtual platforms, decrease in time for rest, blurring of public-private spheres, professional-personal burnout and existential burden. The teachers show discomfort, personal and professional wear and tear when having to adapt their classes from confinement in their respective homes, it is a requirement with which they do not feel comfortable.
Conclusions: a great part of the teaching challenge in confinement has been knowing how to adapt the contents of their face-to-face courses to emergency remote learning. This translation is not only about format but also about language, which has caused a comprenhensive fatigue.



Keywords: education, distance, coronavirus infections, occupational stress, school teachers

INTRODUCCIÓN

En el último tiempo, la excepción y la crisis se ha constituido en la “normalidad”, y la “normalidad” en la excepción, aunque eufemísticamente algunos denominen la excepcionalidad como “nueva normalidad”. El mundo contemporáneo vive una pandemia, conocida como COVID-19. Etimológicamente el vocablo “pandemia” procede de la expresión griega pandêmon-nosêma, traducida como “enfermedad del pueblo entero”.(1) Se podría interpretar con la idea que es el pueblo que se ha reunido para aislarse: un verdadero oxímoron. Estamos unidamente separados.

La pandemia de COVID-19 está generando no solamente cientos de miles de muertos en el mundo, sino una galopante desaceleración de la actividad económica neoliberal capitalista, una disminución fuerte de la contaminación atmosférica, cielos despejados, calles vacías y ríos liberados de desechos tóxicos. A la vez se asiste a un aumento considerable del tráfico de la red en un 80 %, el uso de WhatsApp ha llegado a multiplicarse significativamente, aumento de etiquetas tales como como #trucos #clasesonline, entre otras cuestiones. Lo último evidencia que la asignatura de ética sigue pendiente.

Los diferentes países del orbe han afrontado esta realidad de diversas formas. Lo que sí está claro es que esta pandemia ha evidenciado las brechas digitales existentes entre los seres humanos, reflejo de las distancias sociales que existen entre los países y al interior de los espacios sub-nacionales. En el caso de China, país donde se inició la epidemia, las medidas efectivas para controlar la epidemia que han resultado hasta ahora, no han sido efectivas en países como España, Colombia, Nicaragua, Honduras o Chile. Una de las estrategias más generalizadas ha sido la implementación de cuarentenas en todo el mundo, a veces parciales y progresivas, otras veces, totales. La cuarentena como medida generada para controlar la curva de infectados y muertes causada por la pandemia ha ido generando efectos complejos en los grupos sociales más desfavorecidos. Superaremos la cuarentena del capitalismo cuando seamos capaces de imaginar el planeta como nuestro hogar común y a la naturaleza como nuestra madre original a quien le debemos amor y respeto. No nos pertenece el control del reino de la naturaleza. Le pertenecemos a ella. Cuando superemos esa cuarentena, seremos más libres ante las cuarentenas provocadas por las pandemias.(2)

En el caso de Chile, diversas ciudades han estado en cuarentena. Actualmente, mayo de 2020, el Gran Santiago y otras seis comunas de la Región Metropolitana se les ha aplicado esta medida (Puente Alto, Buin, San Bernardo, Lampa, Padre Hurtado y Colina). Por su parte en el centro sur de Chile, Temuco, capital de la región de La Araucanía, fue una de las ciudades que vivenció esta condición de manera más prolongada, debido a la alta tasa de contagiados por coronavirus que presentó en la primera etapa de la pandemia. Esta realidad implicó que la ciudad estuvo en cuarentena obligatoria más de 30 días a partir del estado de emergencia decretado por el gobierno de Chile a través de su autoridad sanitaria (Ministerio de Salud), lo que se tradujo en la instalación de toques de queda y la suspensión de gran parte de la locomoción colectiva, clases en el sistema escolar en su conjunto, comercio y cese del movimiento de personas, cuyo flujo se limitó a la compra en supermercados y farmacias, además de la realización de precisas actividades denominadas esenciales, sin perjuicio de lo anterior, siempre en estos casos se debía diligenciar un salvoconducto para “moverse en situación de libertad restringida”.

Este escenario hizo que diferentes establecimientos educacionales y universidades decidieran suspender sus actividades para permitirles a los profesionales y estudiantes mantenerse en sus casas y desde ahí desarrollar lo que se ha denominado “teletrabajo”, para otros, “educación a distancia”.

En efecto, en Chile, de acuerdo a datos del Censo 2017, en cerca de 2,5 millones de hogares (un 45 % del total) viven niños, niñas y jóvenes.(3) La educación ha llegado a ser una institución social medular en el funcionamiento cotidiano de la sociedad, no sólo de profesores y estudiantes, sino de sus familias, el trabajo y muchas otras actividades.

El efecto natural del cierre de establecimientos educacionales es la interrupción de las clases presenciales, principal medio de operación del proceso educativo formal. Dado que este proceso se organiza secuencialmente en ciclos, grados, planes de estudio, unidades, objetivos y contenidos que aprender, la preocupación de familias, educadores y autoridades es inmediata: ocurrirá un severo atraso en el proceso educacional, atraso que de no remediarse tendrá un efecto hacia el futuro. Así, importantes esfuerzos se han gatillado a todo nivel para que los estudiantes “no paren de aprender” y se minimice el predecible retraso escolar. La cobertura curricular oficial aparece imposible de lograr, un sendero con muchos pantanos; como una carrera contra el tiempo y los demás (los que logran conectarse y los que no, los que logran imprimir y los que no, los que logran estudiar en espacios independientes y los que no). Unos pocos parecen enfrentar la situación con fluidez, mientras la mayoría avanza a tropezones improvisando soluciones; un importante grupo camina allá atrás, abajo, entre el barro y las quebradas.(4) Incluso algunos estudiantes han tenido que subirse a un árbol para captar la señal. En razón de esta situación las universidades han firmado contratos con las empresas de telecomunicaciones para adquirir bolsas de datos y chips con el objetivo de mantener en funcionamiento las clases y de este modo no colapse ni académica, ni financieramente el sistema.

El objetivo de esta investigación es analizar la modalidad de teletrabajo expresado en educación a distancia desarrollado por profesorado de enseñanza primaria y secundaria en establecimientos de educacionales públicos y privados en Temuco-Chile, en el contexto de la pandemia de COVID 19.

MÉTODOS

La metodología de esta investigación es cualitativa y se plantea desde un paradigma comprensivo-interpretativo, cuyos procedimientos se enlazan con el enfoque de la Teoría Fundamentada Construccionista (TFC) aplicada a la educación.(5)

La TFC alude a la elaboración de un corpus conceptual-teórico emergente de los datos recopilados de manera sistemática e inductiva desde el trabajo de campo.(6) Se reconoce como rasgo fundamental el carácter espiral del proceso.(7) Los sujetos participantes del estudio fueron 10 profesores/as, pertenecientes a centros educativos privados y públicos, escogidos de forma intencional en la ciudad de Temuco, ubicada en la región de la Araucanía, en el centro sur de Chile.

La entrevista es, para esta investigación, el instrumento central de recogida de datos verbales, la cual, previo consentimiento informado, se orientó a partir de un guion de preguntas semidirigidas para obtener respuestas abiertas y densas por parte de las participantes, respecto a un foco temático de interés.(8)

El trabajo contempló tres fases diferenciadas en el proceso de producción de resultados: a) revisión crítica bibliográfica; b) captura y tratamiento de nuevos datos a partir de la aplicación de entrevistas semiestructuradas; y c) reducción de datos verbales a través de codificaciones abiertas y axiales con el uso del software Atlas Ti, versión 7.5., con el fin de descubrir los conceptos a partir de los datos revelados en el estudio; posteriormente, se integraron los códigos desplegados resultantes del análisis hermenéutico para relacionar las categorías, subcategorías y códigos en una red de trabajo (network).

RESULTADOS

La red conceptual uno denominada teletrabajo del profesorado y pandemia coronavirus presenta 34 códigos, a saber: sensación de angustia, inseguridad para la toma de decisiones, dificultades didácticas para abordar contenidos específicos, ausencia de espacios sin ruido,  desgaste personal y sueño, saturación de noticias coronavirus,  planificación de la improvisación,  adelanto de las vacaciones de invierno, elaboración de guías para el aprendizaje,  saturación de reuniones,  preparación de material pedagógico,  realización rápida de aseos en la casa-hogar, inestable conexión a internet,  stress por probable retorno a la normalidad, diversidad del capital cultural del alumnado, sobrecarga por la intensificación del trabajo, alteración radical de horarios, jornada prolongada hasta las 2 de la madrugada,  uso de plataformas (plataforma classroom,  plataforma meet-gmailgoogle-drive,  conferencias, plataforma zoom, WhatsApp), caos inicial, presencia de hijos pequeños,  alteración del “genio”/corrosión del carácter,  flujo de información en horarios imprudentes,  conciliación del sueño,  uso de la mesa para comer como escritorio,  cansancio, tensión ámbitos público y privado y  complejización del rol paterno. (Gráfico 1).

DISCUSIÓN

Muestreo teórico a partir del tratamiento inductivo de datos verbales

Un código que aparece de manera recurrente en esta investigación es el concepto de “angustia”, el cual fue desarrollado de manera profunda por el filósofo existencialista Søren Kierkegaard, quien plantea que el ser humano está suspendido en su propia finitud. Angustia no es, según el pensador danés “pasarlo mal”, sino que analiza lo que significa el “estar aquí”, arrojados a este mundo con circunstancias que no podemos controlar, más allá del bien y del mal. Y es que la angustia es el vértigo de la libertad. La angustia del “qué será de nosotros y de nuestro futuro”, en un mundo en el que nos encontramos vacíos y en una gran soledad.(9)

Asimismo, esta sensación de angustia está vinculada con la percepción de “inseguridad”, la que se define a partir de la activación de la condición de indefensión de la mayoría de los miembros de la sociedad, ahí se encuentra el origen de resentimiento y la sensación de injusticia en la que se nutre una nueva problemática del riesgo que se visualiza en la vida de las personas.(10) La actual epidemia de coronavirus ha gatillado esa angustia presente en todos nosotros desde el instante mismo de nuestro nacimiento.

En esta codificación axial aparece relevado el código dificultades didácticas para abordar contenidos específicos”, que, a nuestro juicio, se articula con el constructo conocimiento didáctico del contenido (CDC), el cual defiende, propone y justifica un conjunto de conocimientos (amalgamados entre sí) sobre el contenido específico y cubre un vacío (o complemento) necesario sobre el conocimiento del profesor de una asignatura específica.(11) Esta dificultad de carácter profesional-técnica se complejiza con otro código vinculante “ausencia de espacios sin ruido”, es decir, presencia del silencio, este asunto no es solamente un problema de las casas-hogares o departamentos, sino que es un rasgo característico del mundo posmoderno, de hecho existen escasos lugares en la Tierra donde la megatecnología y los ruidos no naturales no han llegado, aquellos espacios donde hay más silencio natural se encuentran en los extremos de la Tierra: Alaska, Australia y la Patagonia más recóndita.(12)

Otros códigos que se interseccionan entre sí y que articulan las narrativas son los siguientes:

“desgaste personal y sueño”, “jornada prolongada hasta las dos de la madrugada”, “conciliación del sueño”, “cansancio” y “presencia de hijos pequeños”. Consideramos que el eje articulador es lo que se ha denominado “sociedad del cansancio”. Sucede que el reverso del aumento del rendimiento y la actividad produce cansancios y agotamientos excesivos.  El cansancio y el agotamiento son estados psíquicos que caracterizan un mundo pobre en negatividad. El exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma. Es la idea de un cansancio a solas, que aísla y divide; también podría traducirse como cansancio solitario. Estos cansancios son expresiones de violencia, porque destruyen toda comunidad, toda cercanía, incluso el mismo lenguaje.(13)

Otro código relevante dice relación con la “saturación de noticias periodísticas de coronavirus”, que, si bien aparecen en las narrativas de modo abundante, a la vez, se infiere que el brote de coronavirus (COVID-19) expone una verdad incómoda sobre el conocimiento científico biomédico de carácter empirista: el actual sistema de comunicación académica a través de papers y quartiles de impacto no satisface las necesidades de la ciencia y la sociedad. Estamos informados de todo, pero al parecer enterados de nada. De hecho, la crisis expone dos ineficiencias en el sistema de investigación a través de las indexaciones de los artículos científicos: el valor predeterminado de la ciencia cerrada de tipo nomotético empirista y el énfasis excesivo en las publicaciones de élite, solo en inglés, independientemente del contexto y las consecuencias de la investigación.(14)

Otra familia de códigos relevante en este proceso de codificación axial se refiere a la “corrosión del carácter”, la cual incluye “alteración del genio”, “uso de la mesa para comer como escritorio”, “saturación de reuniones” y “realización rápida de aseos en la casa-hogar”. En este contexto Sennet (15) plantea que la precariedad en el empleo y la provisionalidad de los equipos de trabajo, difícilmente podrían propiciar el florecimiento de cualidades como la lealtad o el compromiso institucional. Y, por otro lado, el nuevo régimen de cuarentenas para el profesorado irradia indiferencia, desgastando los vínculos sociales por los que se promueve la reciprocidad, el cuidado, la dependencia, apoyos mutuos, e impide la elaboración de una narrativa compartida ante las dificultades de esta emergencia sanitaria. La sensación de aislamiento social obstruye el despliegue de una percepción adecuada de nuestras capacidades sociales, de confiablidad e importancia para los demás, y, en definitiva, de la constancia personal sobre la que sostiene el carácter, transformando a las personas frágiles e irascibles.(15)

Unido a los anterior, destacamos el código “intensificación del trabajo”, el cual incluye “flujo de información en horarios imprudentes”, “tensión ámbito público-privado” “alteración radical de horarios” y “adelanto de las vacaciones de invierno”.  La intensificación del trabajo docente representa una de las formas más tangibles mediante la cual los educadores son degradados en su condición profesional y social.(16) Este proceso se caracteriza por la exigencia de nuevas tareas que exigen más tiempo para las actividades profesionales ahora en casa, lo cual se traduce en el aumento del cansancio crónico de los trabajadores intelectuales como resultado del exceso de trabajo. El concepto de la intensificación reduce el tiempo de descanso durante la jornada laboral, hasta no dejar, incluso, espacio para comer, conduce a carecer de tiempo para reformar las propias destrezas y mantenerse al día en el campo disciplinario propio, provoca una sobrecarga crónica y reduce el discernimiento adecuado e inhibe la planificación a largo plazo y el control sobre la misma favorece la dependencia de la pericia de terceros.(17)

Asimismo, en este proceso analítico de codificación aparece en las diversas entrevistas el código “plataformas virtuales y redes sociales”, que incluye Whatsapp, esta tiene tres vías de comunicación: chat entre dos personas, grupo y lista de difusión, para enviar comunicaciones a estudiantes o apoderados. También permite el envío de documentos. Su desventaja es que no permite la simple organización de los temas y puede resultar difícil “seguir el hilo” de la conversación cuando muchas personas participan.  Por su parte también aparece la plataforma Zoom, la que permite interactuar virtualmente con compañeros de trabajo o empleadores cuando las reuniones en persona no son posibles. Esta opción funciona especialmente bien para cursos que son pequeños y basados en discusiones. También es efectiva para clases lectivas con cursos más numerosos, especialmente si tienes posibilidad de contar con un moderador/a. Por su parte Google Meet en su versión más básica, permite sumar a 100 personas de forma simultánea por reunión, sin límite en la duración de la llamada.

Finalmente, tenemos los códigos asociados al “diseño de la enseñanza”, los que albergan los siguientes códigos: “planificación de la improvisación”, “elaboración de guías para el aprendizaje”, “inestable conexión a internet”, y “diversidad del capital cultural del alumnado”. En este contexto la aparición del coronavirus junto al estallido social que vivió Chile en 2019 han acelerado la presencia de las aulas virtuales. Aparece el discurso que esta crisis pandémica es una oportunidad para los profesores, pues se hace necesario un cambio en las metodologías de enseñanza y aprendizaje; que es urgente el tema de innovación pedagógica, pues se requiere, en poco tiempo, adaptar las metodologías utilizadas hasta el momento, para migrar al ambiente virtual.(18)

Mientras los profesores y profesoras se desvelan planificando una clase en línea como si fuera presencial, al otro lado de la pantalla, en la pantalla del estudiante, estos que son especialistas en “bajar” y usar apps de mensajería instantánea, miran la hora, comen, envían correos, ven redes sociales, navegan por Internet e incluso juegan durante las clases. Basta con silenciar los micrófonos y desactivar la cámara. Los estudios demuestran que la idea de un alumnado nativo digital que es capaz de realizar tareas múltiples, como chatear o leer un correo mientras escucha una clase o participa en un grupo de trabajo, es falsa, ya que el cerebro humano solo es capaz de realizar una tarea cognitiva al mismo tiempo. Lo que sucede es que el cerebro se conecta y desconecta de forma continua y esto afecta a la capacidad de concentración y al aprendizaje. Esta incapacidad general para mantener la concentración en entornos de trabajo empeora a través de las generaciones y toca fondo en millennials e integrantes de la generación Z.(19)

La masificación de la información no asegura que esta se constituya en conocimiento y a su vez el conocimiento se traduzca en sabiduría(20) menos en saber qué cuestión está al centro de la transición de una sociedad de la información (caracterizada por la explosiva masificación de la información a partir del desarrollo de las TICs) a una sociedad del conocimiento (cuyo eje central es el saber entendido como un bien público, que se desarrolla a través del proceso educativo).(21) En este contexto, un enfoque interesante para comprender esta improvisada educación a distancia que se ha instalado es el concepto de “didáctica no parametral”, noción atribuida principalmente a Estela Beatriz Quintar y Hugo Zemelman. Esta situación implica aceptar un estatismo atávico en los procesos de enseñanza/aprendizaje, reconocer que pese al permanente camino de las prácticas discursivas y enfoques educativos, en el mundo de la vida educativa hay todavía caminos no recorridos hacia una mayor humanización del acto pedagógico: “pensar una didáctica no parametral como espacio que contribuya a reedificar un campo de acción profundamente humano y real”.(22)

Finalmente, se debe comprender la educación como un espacio para compartir saber/hacer/ser y, en esta triada, el compartir el ser significa implicarse e implicar a la otra persona. No de otra forma se logra propiciar el escenario de aprendizaje significativo.(23) La didáctica no parametral es una nueva forma de comprensión de la realidad educativa desde el reconocimiento del estudiantado y profesorado como sujetos enteros, desde su enteridad, y en esa medida el proceso educativo debe ir más allá del simple reconocimiento de su multidimensionalidad, debe abordar esa mutidimensionalidad, intervenirla, construyendo desde lo cognoscitivo, lo afectivo, lo estético, lo ético y demás dimensiones del sujeto educable.(24)

Urgencias y emergencias pedagógicas

El teletrabajo hasta ahora ha consistido en tres acciones: hablar, hablar y hablar. La educación en línea no se improvisa. Al respecto, la experiencia de China es contundente, especialmente cuando los departamentos de administración de educación local formularon el plan especial de implementación de "School Outs, But Class’s On":

  1. Adherirse a las cinco enseñanzas básicas (moralidad, inteligencia, deportes, estética y trabajo) al mismo tiempo y formular programas de educación en línea de acuerdo a los documentos del Ministerio de Educación y los departamentos de administración educativa de sus respectivas provincias.
  2. Comprensión científica del progreso y organización del trabajo con descansos razonables.
  3. Combinación trabajo en línea y fuera de línea para evitar aumentar la carga estudiantil.
  4. Establecimiento de "aulas de televisión" para apoyar a la ciudad.
  5. Precisión de la situación académica y garantizar la conexión cuando se regrese la escuela.
  6. Tomar medidas para garantizar el buen progreso del aprendizaje en línea.

A 270 millones de estudiantes chinos se les aplicaron estas medidas. Sin embargo, en el proceso de implementación, la enseñanza en línea también reflejó algunos problemas. Por ejemplo, en la enseñanza en línea, algunos maestros copian el contenido de la enseñanza en el aula a los cursos de enseñanza en línea, ignorando la orientación subjetiva. Al mismo tiempo, algunos estudiantes, debido a la falta del autocontrol y la capacidad de autoaprendizaje, la falta de maestros cara a cara o incluso la supervisión de los padres, el aprendizaje en línea se convirtió en una forma, y ​​el efecto de aprendizaje autónomo no fue satisfactorio.(25,26)

Rol del docente, alumnos y directivos en la evaluación digital o en formato impreso

Los profesores son fundamentales en el rol de la evaluación. Se espera que los docentes puedan informar tanto a los estudiantes como a los apoderados sobre los tiempos y tipos de evaluación(27) que los estudiantes tendrán que realizar durante este período. Lo anterior, acompañado de orientación y guía necesaria para el trabajo de sus estudiantes en casa teniendo en consideración las características de sus estudiantes y contexto. Con un carácter netamente formativo, y dependiendo de los recursos que se dispongan, el docente podrá entregar retroalimentación virtual a sus estudiantes mediante plataformas destinadas para ello. En caso de no contar con acceso a este tipo de tecnología o internet, el docente puede entregar retroalimentación telefónica a sus estudiantes, generando redes de apoyo con estudiantes y apoderados, o al momento de volver a clases. Finalmente, es fundamental que los apoderados tengan contacto con el profesor mediante correo electrónico u otro medio en caso de alguna duda con relación al proceso-aprendizaje o evaluación. Así el profesor se transforma en un mago sin magia.(28)

Por su parte los estudiantes deben mantenerse activos en su proceso de aprendizaje mediante las orientaciones y metas propuestas por sus docentes. Serán ellos quienes deberán guardar y enviar todos los materiales que les permiten demostrar los logros de sus aprendizajes, a través de las metodologías escogidas por el docente según las capacidades que tengan, para que luego sean revisados y retroalimentados por sus docentes.(29)

No obstante, varias escuelas han realizado catastros de la situación que viven los estudiantes y sus familias y los resultados fueron muy dolorosos: el 58 % de las familias del colegio han perdido su fuente laboral principal y el 25 % han perdido todas sus fuentes de ingresos económicos. Por ejemplo, en comunas más precarias del Santiago Occidental, actualmente confinado, estudiantes y sus familias pasan hambre y penuria, y no son los contenidos escolares el foco de su preocupación inmediata.

Hay dos aspectos esenciales que no lograr resolverse cabalmente desde el trabajo en las casas: uno es la contención socioemocional de los estudiantes. Es probable que niños y niñas estén más necesitados de afecto, de un abrazo, de sentir que, a pesar de que hay violencia afuera, hay alguien dentro que puede contenerle. El segundo, que educadoras y educadores conversen sobre estos temas en la medida que sea posible. Dependiendo de la edad, las y los niños tienen distintas formas de interpretarlo y los profesores y profesoras tienen un rol importante en hacer digerir aquello que a sus estudiantes les cueste entender. Esta investigación evidenció la superposición entre el trabajo profesional y el mundo familiar de la vida diaria, yuxtaponiéndose las actividades que ha desdibujado la vida privada, activando conflictos. Los/las profesoras teletrabajadores dedicados a los deberes laborales y familiares dan cuenta de altos niveles de intensidad laboral y pérdida de los límites entre los tiempos.

El modelo de planificación/programación “clase a clase” con que se diseña en una gran cantidad de centros educativos, de diversa naturaleza se realiza semana a semana, día a día, y no debería aplicar para los tiempos de epidemias. Resulta que la confianza es más relevante que un contenido disciplinario específico. Transmitir esperanza y amor, es mejor que procedimientos y clases conceptuales, donde incluso se pasa la lista para ver si los estudiantes están presentes. De hecho, algunos estudiantes, guardianes de su propia disciplina, solicitan permiso a su profesor para ir al baño o lavabo, en su propia casa, ahora convertida en campamento-escuela. El marco para la buena enseñanza en una de sus dimensiones más relevantes plantea que para generar auténticos aprendizajes se debe generar un ambiente propicio para la enseñanza ¿es posible lograr esto en un living-comedor? (si es que este espacio existe), pues muchos estudiantes no encienden sus cámaras y no solamente por un problema de conectividad, sino, porque es pudoroso mostrar los espacios, que inevitablemente mostrará su vulnerabilidad, la cual de una u otra forma aparece ocultada detrás de los uniformes escolares, porque al fin y al cabo en un aula de clases todos están en igualdad de condiciones (aunque sea un espejismo).

El estudio demostró que los efectos de la cuarentena son vivenciados de manera diferente en cada persona, pero hay algunas características que son transversales a los entrevistados: irritabilidad, nerviosismo, sensación de angustia, insomnio y ansiedad. Las familias y las escuelas se interseccionan, donde los profesores asumen están realizado esfuerzos enormes para acomodar sus rutinas y vida cotidiana. Ha sido puesto en jaque el bienestar sicosocial y emocional de profesores y estudiantes, ya desmejorado en situación sin pandemia.

Seguramente, del estado de emergencia pasaremos a un estado de calamidad, que, aunque resulte más fuerte, es menos trágico.

 

Conflicto de intereses:

Los autores declaran que no tienen conflictos de intereses.

Contribuciones de los autores:

Ninosca Bravo Villa: búsqueda y sistematización de evidencia empírica, aplicación de entrevistas, codificación y análisis de la información, participación en la redacción del corpus del escrito. Juan Mansilla Sepúlveda: participación en la redacción del escrito, en el levantamiento del problema, redacción del encuadre metodológico y reducción de datos en el software Atlas Ti. Alex Veliz Burgos: aplicación de entrevistas, revisión y aportación en el encuadre metodológico del artículo.

Financiación:

PROYECTO FONDECYT n.° 1191016 titulado “Consolidación de la escuela monocultural en territorio mapuche, periodo post-reduccional (1929-1973). Colonialidad republicana e invisibilización del mapun-kimün”

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Enlaces refback

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Editada en la Universidad de las Ciencias Médicas de Cienfuegos